Mette-Marit de Noruega |
|
Página 1 de 2 La princesa Mette-Marit es hija del periodista Sven O. Høiby y Marit Tjessem, una empleada bancaria. Cuando tenía 11 años, sus padres se divorciaron y ella se quedó a vivir con su madre. Su infancia y adolescencia las pasó en su localidad natal, la ciudad de Kristiansand, en el sur de Noruega. En la escuela se distinguió por sus actividades deportivas: tiene conocimientos de navegación y fue una destacada practicante de voleibol, deporte en el que también ha participado como entrenadora y árbitro.
Cuando comenzaba los estudios de bachillerato, fue enviada a Australia como alumna de intercambio durante seis meses. Posteriormente continuó sus estudios de bachillerato en la Kristiansand Katedralskole (Escuela Catedral de Kristiansand), y se graduaría en 1994. Algunos años después, presentaría su examen para ingresar a estudios pre-universitarios. Mette-Marit no se dedicó de tiempo completo a los estudios, motivo principal de su demora en terminarlos. En ese tiempo, trabajó por un año en una cafetería de Oslo, y conocería a Morten Borg, con el que inicaría una relación y tendría un hijo, Marius. Morten Borg había estado preso en 1991 por comerciar con cocaína. Estando embarazada, apareció en un programa de TVNorge en busca de novio. A finales de la década de 1990, Mette-Marit asistía al Festival Quart en Kristiansand, el mayor festival de rock en Noruega. Ahí conoció al príncipe heredero Haakon Magnus; ambos fueron presentados por amigos en común.
Su ingreso a la familia real
La relación entre el príncipe heredero y Mette-Marit fue tema de controversia en Noruega, debido principalmente al pasado de la joven, su condición de madre soltera, y posteriormente a la decisión de la pareja de vivir en unión libre, algo común en Noruega, pero considerado impropio para un príncipe. Marius, el hijo mayor de Mette-Marit, ha vivido desde entonces con la pareja. La decisión posterior de unirse en matrimonio levantó polémica, y su posible entrada a la familia real fue considerada por la policía noruega como un riesgo para la seguridad de la realeza. Mette-Marit reconoció públicamanete ante la televisión que había tenido un pasado inconveniente.
|
||||

