Biografía de Alfred Hitchcock |
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Hollywood llama a HitchcockEl 22 de agosto de 1937 visita con su familia Nueva York para entrevistarse con David Oliver Selznick, productor de Lo que el viento se llevó, el cual le contrató el 14 de julio de 1938. Las condiciones del productor convencen a Hitchcock y se traslada junto a su familia a Estados Unidos en 1939.
El primer trabajo que Selznick encarga a Hitchcock es la adaptación de la novela de Daphne du Maurier Rebeca (1940). Este melodrama gótico explora los miedos de una ilusionada y joven esposa (Joan Fontaine), que se traslada a Gran Bretaña y debe luchar con un marido distante (Sir Laurence Olivier), una ama de llaves demasiado posesiva (Judith Anderson) y la memoria de la primera esposa fallecida de su marido: la bella y misteriosa Rebeca. El film obtuvo once nominaciones al premio Oscar. Pero John Ford se llevaría ese año el premio al mejor director por Las uvas de la ira (conocida también como Viñas de ira), arrebatándoselo al británico, que jamás ganaría una estatuilla, salvo el premio Irving Thalberg, de carácter honorífico. Aparte de esto, empezaron a surgir los primeros problemas entre Selznick y Hitchcock. Y es que el director británico no podía soportar las restricciones fílmicas y artísticas del productor. La segunda película americana de Hitchcock volvería a estar centrada en Europa. Foreign Correspondent también fue nominada a mejor película. El film fue rodado en el primer año de la segunda Guerra Mundial y estaba inspirada en los rápidos cambios que experimentaba Europa en esos momentos, descritos por el corresponsal de un diario norteamericano, Joel McCrea. El film mezcló decorados construidos en Hollywood con escenas de la Europa real y, curiosamente, fueron eliminadas las escenas que hacían referencia a Alemania y a los alemanes. A partir de este momento y durante las tres décadas siguientes, dirigió películas en Hollywood a razón de una por año, reservándose en todas ellas una breve aparición (cameo), siempre sin diálogo. Posteriormente llegaría "Sospecha" (1941), protagonizada por Cary Grant, con quien mantuvo una gran amistad. Alfred siempre procuraba escoger para sus películas actores y actrices ya conocidos por alguna faceta, ya fuera la de la sensualidad, la simpatía o la seducción, pensando que así el papel quedaba más fácilmente definido desde el principio. Otro de sus grandes actores fetiche sería James Stewart, con quien coincidiría por primera vez en La soga en 1946.
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